¿Por qué sólo encuentro parejas que no me convienen, equivocadas, que me hacen sufrir o no me corresponden?

¿Quién no se ha hecho esta pregunta alguna vez?

Sientes que con “tu media naranja” alguien se ha hecho un zumo y parece que tu deseo de encontrar un compañero o compañera de viaje se esfuma. Quizás las personas que se han cruzado en tu vida te hayan enseñado más acerca de lo que NO quieres en una pareja, que de lo que si.

¿Te has parado alguna vez a pensar que, tal vez, si esas personas que no acaban de encajar contigo parecen sacadas todas del mismo molde, probablemente sea porque el problema está en ti?.

Nos enamoramos del amor…del “enamoramiento”…y en esa fase, sólo vemos la versión idealizada del que tenemos en frente, pero en realidad no le vemos a él/ella. Queremos sacar la mejor versión de nosotros mismos, adaptarnos a lo que sabemos que no nos conviene y de forma inconsciente enviamos señales erróneas…idealizándolo todo y viendo sólo lo que queremos ver.

Dicen que “no hay peor ciego que el que no quiere ver”…tal vez en este caso, el peor es el que no se quiere ver.

Te sientes atraíd@ por alguien, te enamoras, y al poco tiempo te das cuenta de que esa persona que tanto despertaba en ti, no resulta ser quién creías. Nos decepcionamos y empezamos a perder la fe en el amor, en encontrar a alguien con quién compartir…como si esa persona nunca fuese a llegar. ¿Te has planteado que quizás esa persona siempre fue igual, sólo que fuiste tu quién no la vio cómo era?

Y si nos parásemos a ver al otro sin expectativas…¿que podría pasar?

Atraes siempre al mismo tipo de personas a tu vida, basadas en el ideal que tienes acerca de cómo debería ser la persona que te acompañe…y el error es pensar que esa persona existe, pues a tu “ideal” sólo l@ conoces tu, sólo existe en tu mente. Es difícil que alguien pueda cumplir todas tus expectativas, si la mayoría de las veces ni tu mism@ las cumples.

Nos embarcamos en relaciones que, en ocasiones, no son más que “enganches” tóxicos…y se repiten una y otra vez, como si no fuéramos capaces de atraer a alguien distinto. Cuando estás dentro de ese bucle de desencuentros, es difícil ver que no dejamos de ser el reflejo de lo que atraemos. Lo que tu te valores, te valorará el otro…aceptas el amor que te dan porque es el que crees merecer. Y somos capaces de llevar esas relaciones hasta el compromiso, sabiendo que tienen un final desde el principio…sólo porque es lo que creemos merecer, por miedo a salir de nuestra zona de confort, por miedo a encontrar lo mismo, por miedo a la soledad…a veces incluso sólo por comodidad.

De ahí la importancia de que, antes de enamorarte de nadie, te enamores del reflejo que ves en el espejo.

Aprende a apreciar tus imperfecciones y también tus virtudes (lo de las virtudes parece obvio, pero es lo que solemos obviar más menudo).

Averigua quién eres realmente, qué es lo que quieres en tu vida, no te conformes con saber sólo lo que no quieres.

Atraerás lo mejor del otro, cuando sepas apreciar lo mejor de ti. Reflexiona sobre que es lo que te hace feliz.

Cuando no necesites a nadie para ser feliz y elijas la compañía del otro sólo por placer, dejarás de tener expectativas incumplibles y podrás verle tal y cómo es en realidad. Cuando tu te quitas la máscara, el/la que te acompaña se acostumbra a dejar de usarla.

Si estás con alguien y necesitas que esa persona sea distinta de quién es, pones todas tus energías en hacerle reflexionar sobre su actitud, deseando que se convierta en quién esperabas que fuera…son señales suficientes para saber que ese corazón no encaja con el tuyo.

Cuando te ves haciendo un papel, fingiendo ser alguien que no eres, sólo por encajar, para complacer las expectativas del otro…es señal suficiente de que tu corazón no encaja con el suyo.

Para otro corazón seréis perfectos, pero no el uno para el otro.

Cuando te amas y respetas, te das cuenta de que tu persona ideal no es perfecta…simplemente encaja contigo “como anillo al dedo”…unos días te va más suelto, otros te aprieta más, otros es tu talla exacta…pero siempre encaja. Si lo que buscas es un compañero/a de viaje, piensa en lo incómodo que resulta un anillo que no puedes sacar, o uno que te va tan suelto que te aterra poderlo perder.

Soy consciente de que sobre el papel, es más sencillo que vivirlo…pero he paseado por ese “bucle maldito” durante muchos años y hay para mi una premisa que no falla… Ámate, respétate, sedúcete, acariciate, sonríete…pues no hay nada más irresistible en este mundo, que aquellas personas que brillan sencillamente por ser ellas mismas.

Grábalo en tu mente como si de un tatuaje se tratase…la belleza en el ojo ajeno, empieza en ti.