¿Te atreves a traspasar barreras? Tener una actitud positiva es fundamental para lograr la libertad que tanto anhelas.

Puedes atraer las oportunidades sólo si estás dispuesto a verlas y a afrontarlas. Abre tu mente, motívate e impide que nada pueda frenar tu capacidad de superación. Sé que la teoría suena fácil y que en la práctica todo se complica…TODO ES EMPEZAR.

En ocasiones, nuestras relaciones familiares, las responsabilidades del día a día e incluso nuestros propios pensamientos auto-desvalorizadores, nos alejan de aquello que queremos conseguir. Nos privan de aquello que anhelamos/necesitamos que nos hace sentir bien con nosotros, que nos proporciona calma y serenidad…de esos pequeños grandes momentos que necesitamos para ser simplemente nosotros…ni la madre/padre, ni la esposa/esposo, ni la amiga/amigo, ni la hija/hijo…sólo nosotros.

Atraer oportunidades va más allá de la simple ley de la atracción. Es cierto que pensar y y vivir en positivo te aleja en cierto modo de lo negativo; personalmente no confío en que sólo con pensarlo vaya a suceder. Sin embargo si creo en las ganas de hacerlo, en poner el resto para conseguirlo, en luchar cada día por tus sueños…¿quién puede decirte que son inalcanzables? Si no lo pruebas…siempre te quedas con el quizás, el cuál en muchas ocasiones es peor que el “no lo logré”. La quietud y la espera no siempre son positivas para alcanzar lo que quieres; sin embargo, nuestro pensamiento activo y, en consecuencia, las emociones que generamos a partir del “querer pasar a la acción” pueden ser suficientes para ponernos en marcha y salir de nuestra zona de confort.

Al despertar y prepararnos para afrontar el día, de todo lo que nos pongamos encima, lo más importante es nuestra actitud…es el mejor traje/maquillaje/peinado que puedes ponerte cada mañana. Es nuestra actitud frente a la vida la que nos ayuda a llegar donde el miedo no nos lo permite. Durante todo el tiempo que he pasado estudiando, leyendo, escribiendo, una de las cosas más importantes que he aprendido es que, para llegar a dónde quiero llegar, no quiero permitir que mi actitud se vea determinada por lo que los demás esperen de mí, porque entonces es cuando dejo de ser yo. Tal y cómo dijo Fritz Perls:

Yo soy yo y tu eres tu

Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas y,

Tu no estas en este mundo para cumplir las mías.

Tu eres tu y yo soy yo.

Si en algún momento o en algún punto nos encontramos,

y coincidimos, es hermoso.

Sino, pocas cosas tenemos que hacer juntos.

Tu eres tu y yo soy yo”

Desde esa fuerza determinante, podrás aprender a poner límites, a saber cuáles son tus necesidades…y lo más importante, te convertirás en una persona honesta y coherente contigo, tus actos y tus decisiones.

También es importante ser objetivos, tener clara la diferencia entre los que queremos o lo que deseamos, y lo que es realmente factible aquí y ahora. La impaciencia suele ser una gran amiga de la frustración.

La libertad es esa puerta a la cual se accede con una gran dosis de valentía personal. Por ello, es necesario convencernos de que la merecemos, de que tenemos derecho a alcanzar nuestros sueños. Y fundamental tener en cuenta que, dónde acaba mi libertad empieza la del otro.

Las oportunidades suelen encontrarse tras la línea invisible del miedo; y no sé vosotros, pero la mayoría de los míos están en mis pensamientos. Mi peor enemiga suelo ser yo misma. Miedo a cómo reaccionará mi entorno cuando les diga que voy a dejar el trabajo, que quiero seguir estudiando, que quiero emprender un proyecto, que quiero cuidar a tiempo completo de mi hijo…pensar que las cosas pueden no salir bien…una baja autoestima y una auto-imagen negativa de mi misma podrían haberme hecho retroceder. Pero recordé que merezco conseguir realizar mis sueños, que no han pasado todos los trenes y que no quiero conformarme con lo que ya tengo, por MIEDO a salir de mi zona de confort.

Te atreves, traspasas la línea…y sí, todo puede salir mal…y también puede salir bien. No quedarme en el quizás no me limita, claro que da miedo, pero existen dos opciones, quedarse quieto o caminar con él de la mano. Esa es la maravillosa sensación de ser libre.

Una mente abierta, flexible, que reconoce errores y que crea nuevas estrategias para superarse, es una mente que atrae oportunidades.
Por otro lado, quien vive solo para complacer al otro, o no se atreve a salir de su zona de confort donde todo es predecible, donde lo tenemos todo bajo control…cierra la puerta a todo lo nuevo, a todas las oportunidades que esperan ahí a ser vistas.

¿Te atreves a ser libre? Yo te acompaño.