Los humanos funcionamos en dos niveles distintos de forma simultánea, el psíquico o mental y el físico o somático. Cuando no estamos en contacto con los procesos energéticos de nuestro cuerpo dejamos de darnos cuenta de la conexión entre nuestro interior y la superficie; hay un bloqueo que separa nuestra esfera psíquica de la somática.

Si queremos romper ese bloqueo, no podemos hacerlo sólo a través del conocimiento o la psique. Es importante sentir el flujo y notar el discurrir de la excitación dentro del cuerpo, abandonando el control rígido del ego, dejando emerger las sensaciones del cuerpo a la superficie. Cuando la persona no entra en contacto con su energía, no está preparada para dejar que la vida entre en funciones, le asustan enormemente las consecuencias, y en concreto la vivencia de esas emociones encerradas en lo profundo de su ser que teme no poder soportar.
Desde la perspectiva de la Bioenergética, el trabajo corporal actúa siempre dentro de un espacio de seguridad, respetando el ritmo y la historia de cada persona y, fundamentalmente trabaja en un clima de confianza y empatía. Se centra en tres aspectos básicos:
-Ayudar a la persona a aumentar la absorción de oxigeno y la eliminación de CO2 atreves de la respiración más profunda y completa, a través de ejercicios de respiración (relajación/estimulación).
-Facilitar que la persona entre en contacto con su cuerpo, con el suelo que lo sustenta, con el ambiente en el que se mueve y las tensiones que le limitan. Todo ello con el fin de facilitar la paulatina disolución de los bloqueos musculares; aumentando su vitalidad y superando así la rigidez i tensión crónica que pueda padecer. Todo ello mediante ejercicios energéticos (carga/descarga).

-Por último, con ejercicios musculares (favoreciendo la expresión), ayudar a la persona a descargar la energia a través de la autoexpresión corporal y emocional. La descarga expresiva facilita la exteriorización y limpieza de emociones reprimidas y la consecuente relajación muscular.

Nuestra historia de vida está grabada en nuestro cuerpo. Hay que liberarlo de viejos miedos y tensiones para que podamos estar más cerca de nuestras emociones, permitiéndonos así un sentir y un actuar libre y original.