Dicen que el tiempo, es lo único que no vuelve. Hoy pensaba en ello, en que la vida es tiempo…y que en nuestras manos está cómo vivirlo.

Me reconozco una firme profeta del aquí y ahora…de vivir el presente…de vivir el presente estando presente…aunque en muchas ocasiones se me olvide, porque aún no es un hábito en mi.

Voy del presente al futuro…tratando de anticiparme a las situaciones venideras, por mi obsesión de querer tenerlo todo bajo control. Mi papel de salvadora del mundo, me lleva a pasar de la ansiedad al miedo, y viceversa, creyendo que así soluciono algo…y lo único que hago es empeorarlo…neurotizarme.

También voy del presente al pasado…¿es normal recordar el pasado?, tal vez sí…lo dañino es anclarse en las posibles heridas emocionales. Esas heridas que no te dejan avanzar…esas que te impiden anclar tus piernas al presente y pudiendo así disfrutar así del momento…porque ¿qué es la vida sino un conjunto de momentos?

Cerrar etapas. Cerrar círculos. Cerrar capítulos. Cerrar puertas. Cerrar ciclos para poder abrir nuevos. Pasar página para poder escribir otras, de distinta textura y color.

El pasado es pasado…volver a él tratando de no cometer los mismos errores…nos lleva a cometerlos sin querer. La magia está en pasar de echar de menos el pasado a vivir el presente libre de cargas.

Si no damos el paso…nos dejamos llevar por el vértigo emocional. Porque confiamos (nos lo han grabado a la piel) en que más vale malo conocido que bueno por conocer. Y el pánico nos amarra a ese pasado, porque el abismo de algo nuevo nos paraliza, y la vista no nos da para tanta profundidad.

Hoy te invito a prepararte para dar el salto.

Empieza por atreverte a mirar a tu pasado…pero no de reojo, !de frente!

Prepárate para coger tu botiquín (que no es otra cosa que la confianza en ti mism@), y empezar a curar y cicatrizar tus heridas.

Una vez curadas…toma la firme decisión, comprométete contigo, a dejar de golpearlas una y otra vez para hacerlas sangrar. deja de regodearte en tu dolor por miedo a salir de tu zona de confort.

Limpia tu pasado…limpia tu interior. No dejes que la suciedad de esas heridas se acumulen en ti, hasta gangrenar tu capacidad de crecer. Quién esconde la “mierda” debajo de la cama, no es más limpi@ que el que no la recoge.

Prepárate para soltar amarras, libera a tus manos de dolor. ¡Suelta!

Si no te aporta energía positiva, alegría, libertad y paz interior…déjalo ir.

Si no te suma, construye, desarrolla y reconoce…déjalo ir.

Si no te acompaña, apoya, impulsa…si no te ve…déjalo ir.

Si no te deja ser tu mism@, si quiere cambiarte…déjalo ir.

Soltar amarras, será menos doloroso que aferrarte a la creencia que todo tiempo pasado fue mejor.

Así que, en estas estoy…dejando ir. Aprendiendo a vivir presente en el presente…sin juzgarme por querer anticiparme, reconociendo mi necesidad de control…respirándola y soltando. Porque quién se aferra a ese control, soy yo con mi herida del pasado. Y lo que fue YA NO ES, o al menos, puedo decidir, comprometerme, a que DEJE DE SER.

En el próximo post…unas sencillas técnicas para empezar a sanar esas heridas emocionales que nos impiden seguir.

Y recuérdalo…DÉJALO IR 🙂