Desde hace mucho tiempo supe que, en mí, había -hay- una zona de sombra, una parte negada de mi misma, algo que no miraba y que, cuando se colocaba por si sola (o a veces con la colaboración de otros) delante de mí, yo miraba hacia otra parte para no verla, o la rechazaba directamente. Durante un tiempo no supe darle nombre, hasta simplemente nombrar a esa realidad vital, sombra…mi sombra.

Más adelante, durante mi etapa de Formación en Terapia Gestalt, aprendí a llamar a las contradicciones en mi proceso vital como Polaridades. Las polaridades son extremos de identificación. En la medida en que uno se identifica con un polo, aliena el otro polo como extraño a sí mismo. La integración requiere admitir a ambos como propios, y el medio de conseguirlo, una vez más, es la identificación con lo alienado. El resultado esperable es la instalación en ese punto cero de indiferencia, que permite identificarse hacia uno u otro lado según las exigencias de la situación. (P. de Casso)

En cualquier aspecto de la naturaleza, y en nuestro organismo TODO tiene su opuesto, como: noche-día, ying-yang, bueno-malo, claro-oscuro, fuerte-débil. Cada parte de nosotros mismos tiene su opuesta, denominadas polaridades, es mas todo individuo está lleno de polaridades.

Todas las formas polares, son parte de nuestra naturaleza, y en si mismas no son incompatibles, somos nosotros quienes a través del juicio previo limitamos nuestra conciencia considerando adecuada a una de las partes e inadecuada a la otra.

Es importante que los opuestos se definan con claridad, que extremen sus posiciones para poder reconocerlos, para así poder establecer un diálogo entre ambos, donde se reconozcan, se escuchen, se entiendan y puedan llegar a algún tipo de acuerdo. Se trataría de incorporar a cada uno de nuestros rasgos su opuesto con el fin de llegar a la integración entre ellos.

¿Y por qué la importancia de integrar nuestras polaridades? El trabajo de polaridades permite el contacto con  diferentes partes de uno mismo, y ayuda  a la persona a ampliar la visión y el concepto que se tiene de sí e integrar las diferencias del conflicto y así con una toma de conciencia de los opuestos hace que la persona maneje sus propios recursos.

Esta integración es súper importante para lograr ser una persona sana. Por ejemplo, en el caso del enfoque gestáltico, no se considera que la agresividad instintiva se oponga a la mentalidad pacifista, sino que ambas son polos de un mismo eje, que su oposición es aparente y que sólo la situación o el campo determinarán cuál es lo adecuado.

Durante mucho tiempo tuve mutilada mi capacidad agresiva (cuerpo-instinto), en pro a una determinada moral o unos determinados principios (espíritu) y no pude disponer de ella cuando la necesité para defenderme en una situación de peligro. La no integración de esa polaridad, me llevó a agredirme continuamente (entendiendo agredirse cómo no poner límites, no respetarse)  y a permitir que se pisoteara mi autoestima.

Asimismo, el extremo o polo no aceptado (en mi caso el impulso agresivo), no sólo no estaba disponible cuando me hacía falta, sino que además perturbaba y dificultaba la vivencia satisfactoria de la emoción opuesta, como el amor.