Llevo ya varios posts escritos sobre maternidad, embarazo, conciliación…pero ¿y la paternidad?

Tengo que reconocer que este post lleva varios meses dormitando en mi carpeta de borradores, esperando el momento en el que poder darle una visión más objetiva al tema. Ahora que Mateo tiene 2 años, las cosas se ven y viven de forma muy distinta.

Siempre he apostado por una maternidad consciente, que cura, que sana, que fortalece y que te empuja hacia eslabones antes impensables…y si ésta se da junto a una paternidad consciente…el crecimiento por ambas partes es brutal.

 

Antes de seguir, me gustaría esclarecer que cuando hablo de paternidad, me refiero al ejercicio que hace cualquier persona junto con la madre en el proceso de gestación y crianza de un bebé. Hoy las familias las componemos madres-padres, madres-madres, padres-padres…y un largo etc de diversidad.

 

He escuchado historias reales que hablaban de padres que, ante la nueva situación familiar, han sentido que “les venía grande”, no han dado lo mejor de sí, son poco afectivos, se ausentan o no toman en cuenta que la vida, durante el embarazo y después, ha cambiado para tod@s…no sólo para la mamá.

Pero es injusto generalizar, porque también existen padres que viven de forma activa la gestación y la crianza de l@s recién llegad@s. El papel de la pareja, es fundamental en el proceso…en TODO el proceso.

 

Son el otro pilar necesario para que la cosa funcione. Si es cierto que en los primeros meses, el vínculo con la madre es intransferible, también lo es que, para que ésta pueda sostener física y emocionalmente al/la bebé, es inmensamente saludable que la pareja la sostenga a ella.

La labor de un padre/pareja, que acompaña a su bebé, cambia pañales, se levanta por las noches, se preocupa por las vacunas y las visitas al médico, está en los procesos de adaptación en la guardería, etc…es simplemente eso, su labor.

No está ayudando más o menos a la madre…está ejerciendo verdaderamente su paternidad.

 

La conciliación da comienzo antes del parto y prosigue después de él. Es cierto que las madres disfrutan de “más” baja maternal, y que como consecuencia, ellas (nosotras), nos encargamos de esas cosas. Pero no…hacerlo solas y pasar el posterior parte…no es suficiente.

Los miedos, las dudas, las frustraciones, la desesperación, la angustia…se viven mejor compartidas, sostenidas, en equipo.

Nadie nace enseñad@ ni preparad@ para los cambios que genera la maternidad/paternidad…la solución está en vivirla y transitarla en equipo…para el bienestar de la familia, de la pareja, de la madre…pero sobretodo del/la bebé.

 

No permitáis que se obvie, infravalore o ningunee vuestra labor…ejercer una maternidad-paternidad consciente, es el ingrediente principal para criar niñ@s saludables tanto física como emocionalmente…propiciando además que l@s peques maduren sintiéndose amados, autosuficientes y libres de ser quién quieran ser.

No importa si no eres el mejor papi del mundo…siempre serás el mejor para tu hij@. Lo que te hará mejorar cada día, será la consciencia que tengas de ti mismo y tu capacidad para mostrar a tus hij@s todo lo bueno que hay en ti.

Recuerda que ell@s no aprenden de las palabras…lo hacen por imitación.

 

La clave principal…ESTAR. A veces, tan sólo con eso, es más que suficiente.

Pero no vale con estar en el momento preciso, o estar en casa o en el parque con ellos, o estar sólo en las ecografías importantes, o estar en el momento del parto, o estar durmiendo en la misma cama cuando están malitos…hablo del ESTAR en mayúsculas… del ESTAR presente.

Esa manera de estar que acompaña, que te hace sentir segur@, escuchad@, atendid@ y comprendid@.

Y por eso vuestro papel es tan importante desde el principio, porque ese ESTAR no es sólo lo que necesita vuestr@ peque…también es el sostén que necesita la madre.

Lo sé, algun@s me diréis que, si la madre sostiene al/la bebé y el padre/pareja sostiene a la madre…¿quién sostiene a la pareja?

El equipo.

 

Como en una construcción de castellers, donde en este caso, la figura principal, siempre es la pieza más alta (el/la bebé)…la estabilidad de  ésta depende de dos pilares (la mamá y tú). Así mismo, esas dos columnas, son apoyadas y fortalecidas por “la piña” (familia y amigos).

La mamá, a causa de la alteración física y hormonal, y el posterior desgaste en el parto, necesita más apoyo de la segunda columna (tú), pero su propia fuerza te hará siempre de apoyo.

Si a esa conjugación armónica de fuerzas, le sumamos vivir el proceso con consciencia, por ambas columnas, la pieza más alta crecerá y se mantendrá segura, acompañada y libre. Si la consciencia sólo proviene de una de las columnas…la torre crecerá sintiéndose inestable.

 

Os invito a cambiar los paradigmas estandarizados, a creer en la paternidad que cura, sana y fortalece. Os invito a ejercer vuestra labor con todo el amor que tengáis en cada momento…y os invito a hacerlo de una forma CONSCIENTE y PRESENTE.

Transformar el mundo en un lugar mejor, empieza por poner consciencia en que siempre podemos esforzarnos por dar un poquito más de nosotr@s mism@s…y un comienzo puede darse en la crianza de los que, en un futuro…cambiarán el mundo.

 

¿Existen las construcciones de castellers de una sola columna? Por supuesto…no os perdáis el próximo post 😉