¿Quieres vencer tus miedos?¿Estás preparada para transitar por ellos y quieres saber cómo?

Empieza por convertirte en una persona mentalmente FUERTE. Todas las personas experimentamos los mismos miedos, lo que puede hacerte diferente, es simplemente la forma en que te enfrentes a ellos. Los miedos nos impiden vivir de forma plena…muchas veces nos paralizan cuando intentamos conseguir nuestros sueños y metas. Lo más paradójico es que la solución está en nosotros…el poder está en tus manos.

Si estás dispuesta a conquistarlos y convertir esas “amenazas” en “hazañas”, has llegado al lugar adecuado.

El primer paso consiste en no tener miedo a identificarlos. Sólo cuando sabemos de dónde provienen es cuando podemos empezar a controlarlos. Ser conscientes de nuestros miedos y encontrar la raíz de los mismos, es esencial para acabar con ellos.

Los miedos más compartidos, a parte del miedo a la muerte, a perder autonomía y a la soledad, son los que nos provoca nuestro pensamiento al anticipar acontecimientos…éstos sólo están en tu mente…y recuerda que tu mente eres TU.

El miedo al cambio ha sido siempre unos de mis principales miedos. Soy una persona conservadora, por lo que me gusta poco salir de mi zona de confort…es más, en ocasiones me aterra. Sentir que las cosas están fuera de mi control, me genera desconfianza y temor…temor al qué pasara´. Así que, durante mucho tiempo, tratar de evitar los cambios, me ha condenado a dejar de crecer y mejorar como persona. Ahora he decidido avanzar y eso implica dar un PASO al abismo del desconocimiento, y tengo la convicción de que al otro lado me espera algo mejor…o al menos, diferente.

Otro de mis monstruos es el miedo al éxito. Curioso y desconcertante a la vez, ¿verdad? Pero lo cierto es que, el éxito trae muchas cosas consigo, responsabilidades que a veces no estamos dispuestos a aceptar. Porque seamos realistas, tener una vida “no tan exitosa” nos proporciona calma y tranquilidad. ¿Quién querría emprender teniendo un trabajo estable, que te da un sueldo fijo cada mes, con su horario establecido y del que no te llevas los problemas a casa? Ahí está el miedo, a perder la estabilidad…lo que me hace avanzar es darme cuenta de que, esa “estabilidad” me paraliza…y quieta no avanzo.

El que me acompaña a diario…el miedo a fallar. Desde bien pequeña he temido fallarles a mis padres, a mis amig@s, a mis parejas, en la escuela, en la universidad…y no entender que “fallar” no siempre implica fracasar, me ha llevado muchas veces a fallarme a mí misma. Hoy ya sé, que de cada fracaso, aprendo. Que a veces, sólo es el inicio del camino. Así que lo intento una y otra vez, hasta que lo consigo o lo transformo. ¿Tengo miedo? Sí, pero cada paso me lleva un poquito más lejos.

Y por último, pero no por ello el menos importante, el miedo al rechazo, a no complacer. Vamos siempre de la mano, se podría decir que hemos crecido juntos. El rechazo ha estado presente en todos los momentos de mi vida. Hace un tiempo me mantenía calladita ante cualquier injusticia o relación tóxica…ahora ya NO. Junto a él he aprendido que no puedo gustarle a todo el mundo, que no quiero vivir conforme a los deseos de los demás. Ya no siento culpa, ni me da miedo confrontar opiniones distintas a las mías por miedo a no agradar…he asumido que soy responsable de mi vida. Y aunque a veces esté dispuesta a hacer algún sacrificio…ya no los hago cuando éstos van en contra de mis valores, ideales y principios.

Así que, si te sientes identificada con “mis amigos” los miedos, y quieres coger las riendas de tu vida:

  • Decide acabar con tu miedos
  • Habla sobre lo que temes. Compartir ayuda a reducir a “Freddy” “Casper” 🙂
  • Encuentra algún libro que te inspire a combatirlos ( “Come, reza, ama” habla de algunos de ellos)
  • Empieza a poco a poco. Los micro objetivos te ayudan a no desistir. Pequeñas metas…grandes logros.
  • Deja de juzgarte
  • Celebra tus pequeños logros. Enfoca tu mente en los retos conseguidos.
  • No pretendas ser un súper héroe, ni superwoman. Recuerda que no sabes volar, pero si podrías aprender a construir unas alas

Yo siempre me digo a mi misma, que mi mejor opción siempre fue tratar al monstruo con amor. Abrazar mis miedos en vez de luchar contra ellos…sólo así consigo traspasarlos y reconocerlos cuando aparecen sin avisar.

¿Quieres compartir tus miedos? Hablemos…