Existen aspectos muy relevantes de la maternidad, poco visibles y valorados por la sociedad en la que vivimos…tanto, que incluso las propias madres escondemos. La Tristeza y el Vacío…se alejan de la felicidad que, aparentemente, debemos sentir. Sin embargo, existen.

Toda mujer, de cualquier edad, raza y/o cultura, puede encontrarse de frente con trastornos de ansiedad y agotamiento psicológico, tanto durante el embarazo, como en el año posterior al embarazo. Según los datos de Alianza Global, 1 de cada 5 nuevas madres, sufren algún trastorno del estado de ánimo y/o ansiedad perinatal.

Mi embarazo no fue sencillo…muy distinto a mi vivencia idealizada. A diferencia de lo que pueden pensar muchas personas, verte obligada a dejar de trabajar estando tan sólo de 20 semanas, sin poder hacer ningún sobre esfuerzo ni ejercicio físico…no es como estar de vacaciones.

Luchas durante años para progresar profesionalmente, aguantando lo inaguantable/s para ganarte un buen puesto…y de pronto, las palabras baja indefinida, se lo cargan todo. Pero obviamente paras…porque lo primero, sin casi pestañear, ha pasado a ser tu bebé. Ahí descubres que tus prioridades han cambiado…que ya lo habían hecho en el momento de la concepción…y que la realidad que puede ser más oscura…no te la explica nadie.

Y por supuesto…no te quejes, era lo que querías...me río yo de los que me soltaron esas memeces.

Pasarse 20 semanas en casa, con sus respectivas horas de soledad, sin contar con nadie que esté pasando por lo mismo que tú, con alguien que pueda comprender lo que sientes sin juzgarte…se hace muy duro. De ahí la importancia de encontrar tu tribu. La salud mental materna no sólo influye a las madres…también al bebé, a la pareja y a la familia. Es una pieza de anclaje imprescindible para que nuestr@s peques crezcan y se desarrollen de forma sana.

El trabajo en equipo no empieza en el momento que nace el bebé…no empieza cuando el niño cumple los 2 años de edad y empieza a relacionarse…EMPIEZA AL GESTARSE. Se hace en equipo…y debería ser así desde entonces.

Dejemos de idealizar la maternidad…vivámosla como venga, sin tabúes ni juicios…apostemos porque cada madre viva la maternidad a su manera. Dejemos, como sociedad, de impedirles sentirse incapaces, tristes, culpables, asustadas…y cambiemos esos parámetros para que se sientan apoyadas, reforzadas, comprendidas y seguras.

¿Cómo hacerlo? Ayudándolas a encontrar su tribu, ese grupo de apoyo donde compartir miedos, dudas, frustraciones…y también felicidad. Apoyando proyectos que informen ya en las clases de preparto acerca de las diferentes realidades que vivimos; proyectos que formen a todos los profesionales relacionados con la maternidad en la importancia de respetar los ritmos y necesidades de cada mujer…y que el apoyo psicológico pueda venir de cada uno de ell@s.

Porque es cierto que ginecólog@s, obstetrici@s, comadron@s, etc…atienden miles de partos y es algo cotidiano en su vida…pero nosotras sólo vivimos el nuestro.

Psicológica y emocionalmente, es frustrante la frialdad con la que te das de cara…la poca empatía que puede percibirse en cada visita…la poca sensibilidad con la que puede llegar a tratarse a una madre, primeriza o no.

Porque sí, puede que una madre primeriza exagere, se muestre susceptible…pero en serio ¿No es más fácil entender que el miedo es tan atroz, que cualquier duda se hace una montaña? ¿No sería más sencillo que los profesionales aprendieran algo de inteligencia emocional y subsanaran esas dudas sin restarles valor, aminorando así la ansiedad y el estrés de las futuras mamis?

Y después de parir…¿cómo podemos reforzar una maternidad consciente?

Apoyando proyectos como Entre mamás. Un proyecto nacido desde la necesidad de apoyo, de compartir, de vivir una maternidad real y respetada. Porque muchas no tenemos la suerte de haber vivido una experiencia cercana que nos haya permitido aprender cómo cuidar a nuestros bebés…otras viven a demasiados quilómetros o sin ningún círculo familiar donde sostenerse…y muchas otras eligen ser madres en soledad (sí señor@s, también es una opción bien respetable).

Ser madre es una aventura preciosa y difícil. Afrontarla en soledad puede ser muy duro. La suma de la falta de referentes y el desconocimiento real de la maternidad, no hacen más que acentuar esa soledad interna de la que poc@s hablan.

Anímate a buscar tu tribu…un lugar donde poder expresar ¡ya no puedo más!, me despierto más agotada que al acostarme, soy incapaz de llegar a todo, me siento sobrepasada, siento que no estoy a la altura, ¡tengo miedo!…y no sentirte juzgada, no sentirte una malamadre.

¿Y el padre/pareja?

Sí, la paternidad consciente también existe. El papel del padre/pareja es importantísimo. Por ello se merece un post entero 🙂

Continuará…

Foto: Carlos Ruiz Monroy