El lunes hablamos de los pequeños éxitos de la cara B de la maternidad, que poca gente nos cuenta.

Hoy quiero hablaros de, para mí, los dos temamos que deberían haber estado en la cara A del disco de oro, pero no encajaban en el formato, ni en el marketing positivo: la locura hormonal y la culpa.

La locura hormonal…te sientes feliz y triste a la vez. Feliz de tener a mi bebo en brazos y triste por el vacío que sentía dentro de mí. Sobrepasada, con ganas de llorar constantemente…quedaron prohibidos los anuncios de dodot, los de casa tarradelles, los de campofrío, TODOS vaya…lloraba hasta con los de pasta de dientes. Por suerte, a mí de esto, si me avisaron. Gracias a mi prima Montse entendí que lo que me sucedía era normal…de nos ser así, hubiera pensado en la depresión posparto.

Pero el temazo de la cara B, el que casi seguro aparece en la lista de éxitos, aquél que está en la B porque en la cara A no quedaba espacio, es el complejo de MALA MADRE. El miedo a no ser lo suficientemente buena es aterrador. Y en momentos te lo crees…porque NADIE te enseña a ser madre, ni naces enseñada…aprendes mediante la experiencia, escuchando a tu instinto y obviando las miles de opiniones de tu entorno que te dirán cómo puedes hacer mejor las cosas…”porque ell@s saben más”. Y eso sólo te lo da el tiempo, las visitas a urgencias, las llamadas al médico de la mutua de madrugada y tu vivencia.

Pero de una cosa estoy segura…no hay mejor madre para Mateo que yo…igual que no hay mejor madre para tu bebé que TÚ.

Así que ahí van unas recomendaciones (que no consejos) para sobrellevar las primeras 6 semanas:

  • Aprovecha a dormir cuando duerme el bebé (da igual si la casa está desordenada)
  • No te obsesiones con internet…las dudas al pediatra 🙂
  • Contrata a alguien para la limpieza, y si no te lo puedes permitir, trata de pedir ayuda. Pero NO el tipo de ayuda de la que viene a casa y te cuida al bebé mientras tu limpias y/o haces la comida…sino aquella ayuda que llega cargada de comida y te echa una mano con la escoba, y vigila al retoño mientras tu duermes.
  • Aprende a poner límites. Visitas moderadas…parece que se enfadan, pero luego lo entienden 😉
  • Si tienes ganas de llorar, llora…no contengas, no dejes que se enquiste, no gastes energía en tratar de ser y/o sentir de otra manera…¡la vas a necesitar toda!
  • Aprovecha todos los instantes para verle crecer, besuquearle, achucharle y pasear…esos momentos, como tantos otros, no volverán.
  • Cada madre es única…NO TE COMPARES…todas lo hacemos lo mejor que podemos/sabemos.
  • Apóyate en el papá…a veces, sin querer, los infravaloramos y les restamos lugar…pídele aquello que necesitas, no esperes a que lo adivine.
  • Busca un grupo de apoyo…de personas que estén viviendo lo mismo que tú…compartir es sobrevivir.

Las primeras semanas son duras, intensas, maravillosas, agotadoras…llenas de polaridades, como la vida misma. A veces corremos el riesgo de que el agotamiento físico se convierta en agotamiento psicológico…la falta de sueño no ayuda.

Os animo a compartir vuestra experiencia, porque yo no lo hice y me pasó factura. Seguramente muchas de vosotras no lo necesitéis, pero para las que la anheláis pero fingís sonreír para ahorraros preguntas…NO ESTÁIS SOLAS 🙂

Bienvenidas al club de las madres IM-PERFECTAS 😉