Me encantan las caras B de todas las historias. Y la maternidad, tiene una cara B de aquellas que se rebobinan una y otra vez, hasta gastar la cinta por sólo una cara. La cara A nos habla siempre de lo maravilloso que es tener un bebé…que a pesar de los pesares es lo mejor que te puede pasar en la vida (totalmente de acuerdo)…pero pocos nos hablan de la cara B y sus dolores físicos, la revolución hormonal, la falta de sueño y de sexo.

Salimos del hospital, después de pasar allí 5 días, deseando dejar atrás a las visitas…que se agradecen porque las personas lo hacen de buena fe…pero sinceramente…son innecesarias, extenuantes e invasivas. Anhelas llegar a casa y poder disfrutar de tu “nueva” familia…a solas…y cuando llegas piensas ¿Y AHORA QUÉ? Es entonces cuando empieza la cara B real de la maternidad.

Es ahí cuando descubro, que jamás volveré a estar tranquila al 100%. Empiezan las primeras 6 semanas del resto de mi vida. 6 semanas de dudas, dolor físico, alteraciones hormonales, agotamiento físico y psicológico…aquello que nadie te cuenta…

Mi bebo nació por cesárea; intentamos que fuese parto natural, pero cada contracción empujaba a Mateo hacia el lado contrario. La herida de la cesárea es dolorosa. No es tanto el dolor externo, sino los puntos internos y los oblicuos los que te paralizan dependiendo del gesto. En una ocasión, picaron a la puerta de casa y tardé tanto en levantarme, que al llegar al interfono, ya se habían marchado. Una herida dolorosa y superable también. Personalmente me niego a hablar de las opiniones que insinúan que, una cesárea no es igual de “pura” que un parto natural…porque cada situación es distinta, a veces impredecible e invariable…y para hablar de ello, hay que vivirlo.

Tampoco te cuentan lo de los entuertos, o como lo llamo yo, el partito. Sí, tal cuál suena. Ya te has hecho a la idea de que, después de tantos meses sin tener el periodo, durante la cuarentena los vas a tener todos de golpe, pero más intensos de lo habitual. ¿Te pensabas que te habías librado de tus días de menstruación durante el embarazo? Pues no, tu cuerpo se guarda las reservas y las deshecha durante 40 días (o más) para compensar el tiempo perdido. Y de repente un día, llega el partito.

Estirada en el sofá, con Mateo en brazos, empiezo a notar contracciones, cada vez más intensas…¿en serio tenía mellizos y nadie me había dicho nada? pensé…deben llamarlo partito porque dura menos, pero la sensación es de que vas a volver a parir. Menos mal que tenía a Pili en casa, y me soltó un “no te preocupes mujer, que eso siempre pasa. Se te pasará, tu respira hondo que se te pasará”…que grande mi Pili 🙂 Parece ser que tu útero necesita de esas contracciones para volver a su sitio, es el proceso de involución.

El sexo…ni lo recomiendan, ni te apetece (al menos a mí). Entre los dolores y la falta de sueño…lo único que deseas con toda el alma, es tu cama y más de 3 horas seguidas para dormir. Las 3 horas reparadoras. Y qué decir, que aunque no suceda en todos los casos, tener un bebé, puede distanciarte de tu pareja. Ellos (los papis), no llevan 9 meses preparándose para el gran acontecimiento, sólo tienen 15 días de paternidad (por suerte ahora ya tienen un mes…aunque no en todos los empleos…la conciliación en España sigue siendo una utopía), si das el pecho se hace más difícil la repartición de horas de sueño por la noche…cuando tu duermes él está despierto y viceversa…es duro. Yo siempre digo que tener hijos no acerca a las parejas, las aleja…pero si el vínculo es fuerte, volveréis a encontraros.

Y esto es sólo la primera parte…en la próxima os cuento los grandes éxitos de la cara B de esta historia y os paso unas recomendaciones (que no consejos), para sobrevivir a la primera etapa de la maternidad…qué bien me hubieran venido a mi 😉

Y tú…¿me cuentas la cara B de tu maternidad?