Os habéis sentido frustrad@s alguna vez?

Que frustrante puede ser todo a veces, verdad?

Hoy escuchaba una entrevista a Jorge Bucay, donde le preguntaban acerca de la FELICIDAD…acerca de sus enemigos…y él citaba al MIEDO, a la VERGÜENZA y a la CULPA. Explicaba que éstos tres, formaban parte de todo aquello que evita que seamos quién realmente somos.

Nuestros padres, con el afán de protegernos y ayudarnos a convertirnos en personas de bien…aceptables e ideales para querer…nos enseñan cómo vestirnos, peinarnos, comportarnos (aunque siendo niños nos encantaría hacerlo de otro modo)…nos enseñan lo que está bien y/o mal…nos enseñan a ser buenos para que nos quieran (ser dignos de amor). Y cuando nos convertimos en adultos, aún nos preguntamos ¿por qué no me siento libre para ser quién realmente soy?

Sí, esa pregunta genera mucha frustración. No nos sentimos libres para actuar, expresar, sentir, como realmente somos…y aunque nos creamos merecedores de serlo, por MIEDO, a que no nos quieran, nos defraudamos a nosotros mismos, siendo quién se espera que seamos.

Además, otro punto en nuestra contra, es que crecemos con la idea de que podemos controlar nuestra vida por completo, y cuando nos topamos con el muro de la realidad…nos encontramos de nuevo con la FRUSTRACIÓN, pegada a nosotr@s como una lapa, arraigándose más en nosotr@s cuánto más queremos apartarla de nuestras vidas….

Viviendo deprisa cómo lo hacemos, esperamos resultados inmediatos a las cosas, generamos expectativas…creemos por justicia, por todo aquello a lo que siendo niñ@s hemos renunciado, por todo lo que trabajamos para conseguir aquello que deseamos, por DERECHO…creemos, sinceramente, que nuestros deseos DEBEN cumplirse YA…y no siempre es así…a veces no sucede así.

Y otra vez nos damos de cara con la frustración.

Ante ELLA, yo hoy os propongo dos opciones (seguro que hay muchas más y ahora sólo me resuenan dos):

La primera, consiste en seguir luchando contra ella, con espadas y furia, intentando desterrarla de nuestras vidas, convirtiéndola en HULK (cuando es verde), y vivir atormentados de forma continua…siempre buscando respuestas a las dichosas preguntas de ¿por qué siempre me pasa esto a mí?, ¿por qué nunca consigo lo que quiero/merezco?, ¿por qué la vida es tan injusta?….

O bien, la segunda, que consiste en:

Aceptar que NO todo está bajo nuestro control, pero sí podemos aprender a gestionar mejor la frustración y transformar el obstáculo en oportunidad.

Tomar consciencia de que TODO tiene/lleva su tiempo (por algo lo de Roma no se construyó en un día, o lo de quién espera desespera).

Aprender a NO poner elevadísimas expectativas a aquello que está por acontecer…dejando de imaginar el futuro y viviendo plenamente el PRESENTE.

¿Te atreves a contarme por qué opción te decantas tú?

Yo, personalmente, de un tiempo a esta parte, me declino más por la segunda…seguramente porque de tanto pelearme con la frustración, me he aburrido hasta extasiarme…y porque cuando empecé a responsabilizarme de mi vida y decidí aprender a gestionar mejor mis emociones, me resultó más fácil cambiar el ¿por qué siempre me pasa esto a mí? por el ¿qué estoy haciendo yo, para que me suceda siempre lo mismo?, ¿qué estoy haciendo yo, para impedirme conseguir aquello que quiero?

Recuerda que AHORA, ya no eres pequeñ@…ya NADIE puede decirte cómo vivir…y el futuro, aún no existe…

¿Qué quieres HOY? ¿Quieres vivir frustrad@, o te atreves a aprender a gestionar mejor tu FRUSTRACIÓN?

Si decides atreverte…yo te acompaño 🙂