Sí…la tienes…aunque no puedas verla ahora.

Es fácil perderla de vista cuando nos eres capaz de darte cuenta de que, eres todo aquello que amas y también lo que detestas.

Juzgas al de enfrente porque sientes que no es honesto contigo…cuando en realidad, tu tampoco lo eres.

Te enfadas cuando alguien se permite sacar su rabia y sofocarla en ti, porque llevas tanto tiempo acumulando la tuya para no herir a los demás, que te parece injusto…te estás siendo desleal, y el que otro se permita el derecho de explotar, hace que te hierva la sangre.

Has aparcado todo lo que te asusta en un rincón…escondido…tanto que no eres capaz de darte cuenta de que quizás esos miedos, no son ni tan monstruosos, ni tan infalibles como crees.

Por suerte, la vida, va poniéndote zancadillas que te sacuden, que te desentumecen las piernas, que zarandean esa calma “aparente”, que te sacan de tu zona de confort…para que te des cuenta de que…dónde estás todo es plácido y tranquilo…y nada CRECE.

Pero eres mucho más que todo eso.

O al menos eso me decía mi yaya…”eres más de lo que crees, más de lo que sientes, más de lo que puedes ver ahora”

Siempre supe que tenía un cometido en la vida…que no sólo había venido para aprender, enseñar o vivirla. Supongo que esa idea fue la que me hizo pensar que, por algún motivo inexplicable, yo era una persona especial.

Sí, se que suena egocéntrico y narcisista…adolescente incluso…pero nada que ver con eso…o tal vez sí 😉

El “don de la intuición” me gusta llamarlo…y que siempre me gusta ver el lado bueno de las cosas, la cara B de todas las historias, las respuestas a preguntas sin respuesta, la inocencia y bondad en cada una de las personas que conozco e imagino conocer…me gusta ver la Luz que hay en ti, aunque tu no seas capaz de verla aún.

La llegada de Mateo a mi vida, me despertó del letargo. Algo parecido a lo que les pasa a los astronautas en las películas…sí, esos que se provocan el coma para dormir durante años sabiendo que en el espacio no envejecen. Llevaba muchos años durmiendo. Y despertar fue muy duro…tanto, que aún sigo recuperándome.

Me sacó de mi amada zona de confort de un empujón, con tanta fuerza que supe que ya no podría volver. Despierta yo…despierta mi intuición…despierto mi cometido…despierto MAIMIND.

Sé que los procesos de autoconocimiento no son fáciles (llevo varios años en ello), se que da pereza, vergüenza…MIEDO al fin y al cabo. Se que la terapia se antoja aburrida, pesada, innecesaria…MIEDO también.

Porque no nos engañemos…ir a terapia es de valientes. No es de locos, ni de atormentados, ni de adinerados…ni de cobardes y menos aún de débiles. Abrir la “caja de Pandora” asusta…mirarse asusta…redescubrirse asusta…aceptar que no eres perfect@ asusta (y libera).

Por todo ello quise crear este proyecto. Con el cometido de poder acercar la psicoterapia a todas aquellas personas que se aburren, les da pereza, piensan que no es para ellas…que tienen miedo (porque temer lo desconocido es sinónimo a supervivencia). Con la ilusión de demostrarles que existen terapias diferentes a las convencionales (o a lo que la mayoría entiende por ir a terapia o al psicólogo), que se pueden hacer procesos terapéuticos y de autoconocimiento pasándolo bien. Lo se no sólo porque lo haya estudiado, sino porque además lo he vivido.

Conocerse…también puede ser divertido 😉

Así que este va a ser mi propósito de año nuevo…crear espacios de encuentro, donde aprender a gestionar nuestras emociones, a conocernos más y mejor, a mostrarnos y aceptarnos tal y como somos…y todo ello, mientras nos lo pasamos bien.

Ejercita el alma…sácale el polvo…atrévete a vivir. Esta tan importante como hacer ejercicio y/o comer sano.

Si te animas…yo te acompaño 🙂

Nos vemos este año. Feliz 2018