Perder a alguien, casi siempre resulta un acto muy doloroso. Durante nuestra vida, podemos encontrarnos con personas a las que se las lleva la vida, otras a las que dejamos nosotros…otras a las que dejamos por necesidad. En todos los casos…el duelo DUELE.

En los últimos 6 meses, he perdido a seres que, aún no tener presencia en mi vida, siempre estaban presentes…pues el alma no borra, sino que acoge y acompaña…y los buenos, siempre se quedan. Una de esas pérdidas fue la de mi hermana perruna. Mi compañera del alma, mi familia por años, mi amiga…la que siempre estaba…pasase lo que pasase.

Después de unos meses no me va tan mal, he aprendido a sentirme sola por las mañanas sin nadie con quien compartir mi desayuno…a sentirme sola al llegar a casa y no ver sus orejas negras volar hacia mi como si hiciese meses que no ven mis pies. He aprendido a sobrevivir sin que nadie ocupe el espacio entre ms piernas y el sofá…creedme…no me va tan mal.

Estoy bien, aunque la vea por segundos en la cocina cuando preparo ensalada y mi mano espera que alguien se coma el último trozo de zanahoria…la veo por segundos en la puerta al llegar a casa…aún por instantes puedo sentir su cuerpo peludo a mis pies en el sofá. La veo al cerrar las persianas antes de irme a dormir…la oigo respirar por las noches en su rincón a mi lado de la cama.

Y no estoy mal…pero DUELE…pues no es lo mismo ser que estar…y ella ya no está…pero sigue siendo.

Trato de abrir mi cajón de los recuerdos para poder rellenarlo con algunos nuevos en los que ella no esté (disimulando así mi dolor)…pero es inevitable que los suyos aparezcan…aún no tengo los suficientes como para que no siga helándose mi corazón cada vez que recuerdo el día que se fue…o que ya no está.

Todos los duelos son dolorosos. Transitar por las fases del duelo, es uno de los caminos más duros que jamás he recorrido. Todos ellos son distintos…pero el dolor, DUELE igual.

¿Os han dejado o habéis dejado a alguien alguna vez?

A veces escribir puede ser la forma más dura para expresar lo que uno siente…en ocasiones suele ser la única posible. La posibilidad de expresar sentimientos sin necesidad de que el otro los lea…únicamente para “vomitar” lo que nos encoge y acongoja el estómago…y poder al fin respirar.

Cuando llega el momento en el que ya no podéis ser uno, es inevitable aprender de nuevo a ser tu…pues lo que es seguro, es que pase lo pase, vas a seguir estando contigo mism@.

Seguirás viendo a esa persona en todos los lugares que os conocían a ambos como a uno, y el duelo pasará por aceptar que ahora sois dos. Dos seres independientes que dejaron de funcionar juntos…y aprenderás a ser valiente, cómo lo fuiste cuando decidiste empezar a caminar juntos…será más difícil…pero será.

No hace mucho leí, que la mejor forma de acabar con el dolor es liberándolo. Transitar por el dolor y soltarlo acabando así con las culpas  y los remordimientos. Llorar lo necesario hasta decir ¡basta!. Empezar a soltar los sueños que habíais construido juntos para dejar espacio a los nuevos que están por llegar, a los que puedes construir por ti mism@…dejar ir a la tristeza y pasar página…pues la magia de todo está en que siempre puedes reescribir un libro nuevo.

Dicen que, cuando pierdes a alguien, pero ganas en ti, la pérdida se siente de otro modo. Una despedida a tiempo a veces es necesaria cuando está en juego el que tengas que despedirte de ti mism@…de tu esencia, tu autenticidad…si no pudisteis ser uno, a veces lo más sano es empezar a ser de otro modo.

Pero el duelo…DUELE. Eso es inevitable.

Transitar por él…NECESARIO.

¿Tienes que hacerlo sol@? En ocasiones necesitarás estar sol@, en otras necesitarás hacerlo acompañad@. Sólo tu sabrás lo que necesitas en cada momento…lo importante es ponerle conciencia y darle voz a esa necesidad.

Yo, hoy, me siento un poquito mejor al compartir mi dolor contigo…mañana…quién sabe…quizás serán la soledad y el recuerdo de Kira quién me acompañen.

Gracias Carlos Ruiz por la Foto.