Emociones…¿cuántas serias capaz de reconocer? Parece sencillo, y sin embargo, solemos confundirlas con sentimientos, con sensaciones. Incluso en ocasiones, las confundimos entre ellas o no sabemos identificar cuál es la que realmente me atormenta. Siento rabia…y en el fondo la culpable de ella es la tristeza.

Además, hay tantas emociones como seres vivos en el mundo. Mi tristeza no es igual que la tuya…se parecen…tienen rasgos similares…incluso pueden parecer gemelas…pero siempre serán distintas.

¿Y qué sucede cuando me congestiono con todas ellas sin dejarlas salir?, ¿qué me pasa a mí cuando, en ocasiones, no soy ni capaz de detectarlas? Reprimir las emociones, sólo puede llevarte a desconectarte de ti y del mundo. ¿Prefieres pasar por encima de tu vida, o vivirla, aunque a veces duela?

La represión no sólo implica dejar de sentir el dolor, también te impedirá sentir el placer. Porque si te empeñas en NO sentir, no podrás elegir cuando hacerlo y cuando no. Ríndete. Date permiso para sentir, manifestar y compartir tus emociones. Dale voz y espacio a tu vulnerabilidad…nadie puede dañarte más que tu mism@. ¿Qué puedes perder, que tenga más valor que tu vivir? Piénsalo…nada sale tan caro.

Atrévete a vivirlas y darles expresión…atrévete a cubrir así tus propias carencias y detectar cuáles son tus necesidades. Ocultar tus emociones por temor a dañar a otros, sólo habla del lugar dónde te pones tu. ¿Desde dónde estás mirando al mundo? , ¿por qué crees que ell@s serán incapaces de sostenerlo y sin embargo tu si? Quizás cuando empiezas a apreciar tu fortaleza, podrás dejar de menospreciar la de tu entorno. Las mentiras piadosas no dejan de ser falsas verdades…no te engañes.

Tal vez no te atrevas a dejar salir tu emoción porque no sabes cómo hacerlo…tampoco sabías nadar, ni ir en bici, ni comer o ir al baño sol@…aprendiste con la práctica ¿no? Pues esto es lo mismo.

Las emociones son flujos de información…como riachuelos que nutren al río que eres TU. Cuando dejes de luchar contra tu VULNERABILIDAD, podrás mirarte al espejo y reconocerte en él. Soltarás el miedo a ser tu mism@ y aceptarás que tienes pleno derecho a serlo, sin vergüenza, sin miedo, sin culpa.

Puedes tratar de seguir escondiéndolas, poniéndote parches llamados “tareas”. Puedes vivir a través de los ojos de otr@s, creyendo que esa es tu mejor versión…puedes tratar de adormecerlas con comida, bebida, tabaco, drogas y fiestas…y sabes que no miento cuando te recuerdo que al pasarse el efecto, seguirán estando ahí.

¿Te sientes identificad@ en varias de estas actitudes?
  • Siempre quiero tener la razón. Mi verdad es absoluta.
  • Trato de imponer mi voluntad…de forma autoritaria o a través de la manipulación.
  • No puedo cometer errores, porque si los cometo me siento culpable, tengo que hacerlo perfecto.
  • Soy poco tolerante con los que no piensan, sienten o actúan como yo.
  • Uso siempre las mismas respuestas porque siento que me funcionan. No necesito adaptarme al entorno. Soy como soy y no voy a cambiar porque no lo necesito.
  • NO salgo de mi zona de confort, porque no me gusta correr riesgos y prefiero lo “malo conocido que bueno por conocer”
  • No necesito que nadie me ayude, yo puedo con todo.
  • No necesito pertenecer a ningún grupo, conmigo me basto.
Todas ellas son maneras que usamos para evitar contactar con nuestras emociones. La REPRESIÓN no es la solución. Anclados en ella no crecemos ni evolucionamos…y lo peor de todo…nos convertimos en una olla a presión, que no explota hacia el exterior, sino hacia nuestro interior. Todas las emociones son igual de necesarias…no evites sentirte vulnerable…es@ también eres tu…y mostrarte así no es de cobardes…es de VALIENTES.
Si te apetece salir de tu zona de confort y explorar todas esas emociones que limitan tu vida y esconden tu autenticidad, apúntate al Taller sobre La Represión este sábado en Samsara…será un placer acompañarte 🙂