Todos tenemos la capacidad de conocernos mejor a nosotros mismos.

Es increíble cuánto podemos llegar a comprender de nuestra propia existencia con el simple hecho de prestar mayor atención a ella y darnos cuenta más profundamente de nuestras propias vivencias.

La vida está aquí mismo, para recibirla lo único que tenemos que hacer es vaciar nuestras mentes y “abrirnos”.

Es mucho más fácil y útil tomar conciencia (dándome cuenta de cómo estoy ahora mismo), que tratar de cambiar, detener o incluso evitar, algo que hay en mí que no me gusta.

Cuando me pongo en contacto, de verdad, con mi propia vivencia, descubro que el cambio se produce por sí solo…sin esfuerzo, ni planificación, ni estrategias.

Se puede aprender a soltar, a vivir y a fluir con las vivencias y el transcurso de lo que pasa, en lugar de frustrarse con exigencias de ser distinto de lo que se es.

Toda la energía aprisionada en la batalla entre el tratar de cambiar y el resistir al cambio, puede utilizarse en vivir la vida.

Este enfoque no te dará soluciones a los problemas de tu vida. Te dará herramientas para explorarla, simplificarla y clarificarla. Te ayudará a descubrir tus propias respuestas. Aquello que tú quieres hacer…lo que tú eres.

Podrá ayudarte a ajustarte a ti mismo, a descubrir tu propia realidad, tu propia existencia, tu humanidad…y puede ayudarte a sentirte más cómodo en ella.

El Darse Cuenta nos lleva a un enriquecimiento continuo y a un compromiso con la vida, con nosotros mismos…y éste tiene que ser vivenciado para ser conocido.

Con esto sólo quiero invitarte a abrir una ventana…una ventana abierta a un mundo de oportunidades para ese YO que escondemos, no vemos o no queremos ver.

Amarse a uno mismo implica amarse por completo, con lo que nos agrada y desagrada de nosotros mismos…así aceptándonos tal y como somos, podremos llegar a ser genuinamente imperfectos.