Esta mañana me he despertado pensando…hoy me merezco un descanso. Apretar el botón de PAUSA y respirar. No quiero desaparecer, sólo estar “en la nube”…ojalá existieran los iCloud para personas, donde poder divagar entre espacio y tierra para poder descansar…respirar. Entonces me he dado cuenta de que esa “nube”no estaba tan lejos. Son las 8 de la mañana, el enano duerme tranquilo y yo estoy tomándome un café con leche conmigo misma. Este es mi momento, donde el tiempo pasa despacio y puedo permitirme apreciar el placer de las pequeñas cosas, Aquí y Ahora.

Todos, en nuestro interior, sabemos qué es lo que merecemos, aunque en ocasiones, reconocerlo, decirlo en voz alta, resulte complicado, porque muchos tenemos la creencia de que puede ser un acto egoísta. Hasta hace bien poco, decir “merezco tener libertad y coger las riendas de mi vida”, era impensable para mí…aunque cierto es que, decirlo y reconocerlo, me ayudó a ponerme en marcha.

A veces necesitamos priorizar nuestras necesidades a las de los demás, y eso no significa ser egoísta; se trata sencillamente de crecer y evolucionar, de aprender que en ocasiones, anteponerte a todo, es una necesidad vital. Una voluntad para ser feliz.

Muchas veces son nuestras actitudes limitantes, nuestras creencias heredadas, nuestros introyectos, los que nos repiten una y otra vez: “no acabas nada de lo que empiezas”, “no vales para esto”, “para que intentarlo si vas a fracasar”…y un largo etcétera que nos va degollando la autoestima hasta creer que no merecemos nada. Pero todo eso no eres tú, es decir, no sólo eres eso. Puedes cambiar, reestructurar tus creencias. Hacerte dueñ@ de lo que es tuyo y desechar aquello que no te pertenece. Tú eres más que todo lo que has vivido, y no hay nada escrito. Aún estás a tiempo de apreciar lo que vales, de conocer y reconocer cuáles son todas tus capacidades para ser feliz.

Lo que merecemos y lo que necesitamos, la mayoría de las veces van de la mano. Desde el PNL (Programación neuro-lingüística), y desde la Terapia Gestalt, es importante ir cambiando ese “necesito” un descanso, por un “me merezco” un descanso. Vivir bajo la necesidad de algo para ser feliz nos deja maniatados, con la sensación de que no están en nuestro poder ni la posibilidad, ni los recursos para conseguir lo que queremos. Si necesitamos algo para ser felices, nos convertimos en prisioneros de nuestras propias emociones.

Yo solía decirme a mí misma…”necesito a alguien que me ame para ser feliz”. Hasta que empecé a dejar de mirar al exterior y puse la atención en mi interior. Ahí me convertí en la persona que quería tener al lado, en la persona que me hacía feliz. Tratar de cubrir mis carencias emocionales con otras personas, sólo hizo que aumentar esas carencias. Cuando no necesité a nadie para caminar a mi lado…me enamoré de mi marido. Desde entonces soy muy fan de la frase…”cuando menos buscas, aparece lo que tanto anhelabas”. Pero la he adaptado a mis propias creencias…”cuando menos buscas fuera de ti mismo…aparece lo que tanto anhelabas”.

Hay personas que encuentran su felicidad renunciando a muchas cosas por atender y cuidar al otro. Es probable que nos educaran desde el “tal faràs, tal trobaràs”…pero soy de las que piensan que, desde ahí, podemos chocarnos de frente con la frustración. Es importante prestar atención, cuánto hay de filantropía y cuanto de manipulación (“si me porto bien con el otro, ese se portará bien conmigo; si me porto bien con el otro, éste me querrá”, etc).

La experiencia me ha enseñado que, lo importante es encontrar un equilibrio, entre tus necesidades y las mías, tu espacio y mi espacio; un equilibrio donde todos ganemos y nadie pierda. Donde por atenderte no dejo de atenderme a mí misma.

Así que hoy, tomándome este café conmigo misma, me doy cuenta de lo importante que es estar presente, poner conciencia y atención a las cosas, a lo que siento y a cómo me siento…porque pocas cosas tan fáciles hay como perdernos en el otro y olvidarnos de nosotros. No se trata de egoísmo, es más un acto de supervivencia personal.

Merezco un descanso, conmigo, para pensar, aclarar mis ideas, despojarme del estrés…y en el momento en el que me permito lo que me merezco, llega lo que necesito.